Estoy un poco cansado de escuchar y leer a tanto experto que critica las medidas tomadas contra la crisis y que, como única solución, reclama una reforma laboral que quite derechos a los trabajadores, o una reforma fiscal, que quite capacidad al Estado de actuar en la necesaria redistribución para garantizar los derechos de todos.
Yo creo que se está haciendo bien, especialmente en cuanto a la garantía de derechos a aquellos trabajadores que más están sufriendo la crisis. ¿Que se puede hacer más?. Siempre se puede hacer hacer más, en este o en cualquier otro tema.
Un tema que, por si faltaba algo, se está complicando con los temas de corrupción política, que provocan que se esté uniendo crisis y corrupción. Y hay que aclarar que los responsables de la crisis fueron los grandes banqueros y empresarios que buscaban grandes beneficios inmediatos a cualquier coste, y los Estados liberales, que se lo permitieron. La corrupción política-empresarial, que nos provoca a todos un inmenso asco, no deja de ser una anécdota dentro de los miles y miles de políticos que están trabajando, muchas veces perdiendo su propio dinero, en favor de la comunidad de ciudadanos a la que representan.
Por eso inicio hoy una serie de entradas referidas a otras posibles medidas anticrisis. Seguramente serán erróneas, o mil veces matizables, pero son ideas que pueden ayudar a llevar el debate a su origen. Y dentro de estas ideas, se incluirán medidas anticorrupción, cayendo en el error de mezclar ambos temas, pero dejando claro que no me escabullo de este debate que también está abierto.