Ayer, los socialistas perdimos las elecciones. Eso es evidente. Con esa pérdida se pierde también la capacidad de gobernar. El hecho de tener el poder o no tenerlo es lo menos importante, pero sí es muy importante perder la capacidad de apostar desde el gobierno por el mantenimiento del Estado del Bienestar y por los derechos de la ciudadanía.
Ayer, hubo dos tipos de españoles: los que votamos al PSOE y, por tanto, al deseo de mantener los pilares del Estado del Bienestar y los derechos de la ciudadanía que tanto nos ha costado conseguir, y los que no votaron al PSOE.
Hubo muchos millones de españoles que decidieron favorecer el gobierno del PP. Los que votaron al PP, los que votaron a otros partidos minoritarios, y los que se abstuvieron, decidieron entregar el poder político absoluto al PP. El PP, que ya ostentaba el poder económico, religioso, mediático y judicial, ahora tiene el poder político absoluto en ayuntamientos, en comunidades autónomas, y en España. Con este poder absoluto en todos los ámbitos, el PP va a comenzar a desmantelar el Estado del Bienestar y los derechos de la ciudadanía. Los que votaron al PP son conscientes, o no, de que ése va a ser el resultado. Los que votaron a partidos minoritarios, y los que se abstuvieron, ambos intentando “castigar a los socialistas”, van a darse cuenta en muy poco tiempo que los únicos castigados son ellos, somos nosotros, somos todos los que nos vamos a ver inmersos en un estado liberal similar al americano, donde el gobierno del Tea Party va a desmantelar la educación y la sanidad públicas, va a liquidar la Ley de Dependencia, y va a derogar la mayoría de los derechos de los ciudadanos. Un 1% de la población, los grandes adinerados españoles, se verán ajenos a estas reducciones; el 99% restante sufriremos antes o después las consecuencias de la decisión de ayer.
Los socialistas cambiaremos. Siempre nos hemos adaptado a las nuevas realidades cuando las cosas han ido bien, y con mucho más motivo lo haremos ahora que las cosas están mal en España y van a ir a peor. Haremos un congreso para elegir nuevos líderes, para redactar un nuevo programa, para buscar nuevas fórmulas con las que conectar con la sociedad. Cambiaremos, pero mantendremos intactos nuestros principios y nuestros valores, los mismos con los que nos hemos presentado a estas elecciones. La libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia social siempre estarán presentes.
Nuestros hijos y nuestros nietos nos preguntarán ¿qué hiciste tú el 20N de 2011? Y sólo habrá dos respuestas posibles: “voté al PSOE”, o, “favorecí el gobierno del PP”.
No estamos tan mal
Zapatero, en el famoso discurso de clausura del 35º Congreso Federal del PSOE, en el año 2000, comenzó diciendo “no estamos tan mal”. Ahora, todos los analistas se empeñan en comparar los resultados del 20N con los de las elecciones de 2008. Pero esa comparación es tramposa. Ignorar la enorme crisis mundial que hemos padecido y seguimos padeciendo desde entonces es ilógico. Con las elecciones con las que debemos comparar éstas del 20N es con las únicas que ha habido con la crisis, las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011.
Hablo de los datos de Madrid capital. Comparándolas con las elecciones de mayo de 2011, resulta que el 20N hemos crecido en un 20,3% el número de votantes. Rubalcaba, un buen candidato, junto con una buena campaña en la que muchos hemos participado, han propiciado que un 20% más de electores vuelvan a confiar en nosotros. Y todo ello, a pesar de que la crisis se va recrudeciendo conforme pasa el tiempo. No estamos en una caída libre, como algunos titulan, sino en la senda de la recuperación. No ha sido suficiente para gobernar, pero hemos recuperado la confianza de muchísimos ciudadanos conscientes de la que se nos viene encima.
El caso del distrito de Barajas
En Barajas, el crecimiento de votos con respecto a las elecciones de mayo ha sido del 23%. Este crecimiento superior a la media de Madrid, nos sitúa como el 6º distrito que más ha crecido en todo Madrid capital. Sólo 5 distritos han recuperado más voto, mientras que 15 han crecido menos que nosotros.
Las causas son varias, pero habría que analizar qué es lo que ha cambiado en Barajas para estos comparativamente mejores resultados. Expongo tres razones:
1.- Por primera vez, un miembro de nuestra agrupación se encontraba en condiciones de salir elegido senador: Constantino López, nuestro secretario general. Este reconocimiento a la persona de Constantino, pero también al intenso trabajo que durante años hemos realizado los socialistas de Barajas, ha servido de acicate a todos los que hemos participado en la campaña.
2.- Nuestra secretaria de organización, Mercedes González, que en mayo se encontraba de baja por maternidad, se ha incorporado al comité de campaña del 20N, aportando su enorme capacidad de trabajo y su dilatada experiencia en procesos electorales.
3.- El Grupo Municipal Socialista de Barajas se ha renovado este año, y hemos empezado a trabajar directamente en la calle, con los vecinos, mientras paralelamente nos incorporábamos íntegramente en el comité electoral, y no como estatuas mudas, sino aportando cada uno de nosotros lo mejor de nosotros mismos.
España se rompe
Esta famosa frase que la derecha utilizó contra nosotros cuando quisimos reconocer la diversidad de pueblos y culturas que nos integran, vuelve a tener actualidad. Puede que no se rompa físicamente, o sí, ya veremos. Pero en España van a empezar a romperse las esencias que la han identificado en el periodo democrático y, muy especialmente con los gobiernos socialistas. Se van a romper las cuatro patas sobre las que se sustenta el Estado del Bienestar (educación, sanidad, servicios sociales y pensiones), y se van a caer destrozados los derechos fundamentales y las libertades públicas de los ciudadanos que hemos reconocido, buscando poner en valor los artículos 14 a 29 de la Constitución.
Veremos si dentro de cuatro años podremos unir los pedazos rotos, o si la ruptura será tal que sea necesario volver a construir desde los cimientos. Mientras, durante estos cuatro años, podré decir con la cabeza muy alta “yo voté al PSOE, peleé entonces, y sigo peleando ahora por lo que quiero”.
Os dejo un magnífico vídeo que habla del futuro cercano.
lunes, 21 de noviembre de 2011
sábado, 29 de octubre de 2011
El otro problema de la educación en Madrid
Todos sabemos que la educación pública en Madrid está siendo atacada desde que el PP gobierna en la Comunidad. Han sido años de regalar suelo público a entidades privadas para que organizaran negocios con la educación de nuestros hijos. Han sido años de ir rebajando paulatinamente los fondos destinados a la educación pública.
Este año, confiando en que nadie iba a protestar, han expulsado a 3.000 docentes de la educación pública, han masificado los grupos escolares hasta límites que sobrepasan lo marcado por ley, han eliminado desdobles, actividades extraescolares, horas de apertura de las bibliotecas escolares, horas de laboratorio... Frente a este descarado ataque a la educación pública, toda la comunidad educativa se ha levantado. Todos los sindicatos de profesores, todas las AMPAs unidas en la FAPA Giner de los Ríos, el Sindicato de Estudiantes, la Asociación de Directores de Enseñanza Secundaria de Madrid... toda la comunidad educativa hemos dicho ¡basta ya!. Se quieren dinamitar las bases de la educación y, por tanto, del futuro, y no vamos a consentirlo.
El siguiente paso a dar por el PP ya lo ha explicado Esperanza Aguirre: sólo va a ser gratuita la educación obligatoria. Esto significa que las enseñanzas de 0 a 6 años, el bachillerato, los ciclos formativos superiores de FP, la universidad, las escuelas de idiomas, las escuelas de música, las escuelas de adultos, todo aquello que no sea primaria y secundaria tendremos que pagarlo los usuarios en su coste real. Esto significa que por cada uno de nuestros hijos e hijas, tendremos que tener una media de 6.000 euros al año para pagar la matrícula de la enseñanza infantil. Significa que tendremos que disponer de 6.000 euros al año si cualquiera de nosotros o de nuestros hijos e hijas quiere matricularse en una escuela de idiomas, o de música. Significa que pagaremos 6.000 euros al año por matricularles en bachillerato, o en ciclos formativos superiores de FP, o en la universidad. Significa que todos aquellos que no hayan podido superar la educación obligatoria antes de los 16 años, y que quieran matricularse en una escuela de adultos, sólo lo podrán hacer si disponen de 6.000 euros anuales.
Este otro gran ataque que se va a realizar a la educación pública ya ha sido avisado en Madrid. Quieren retroceder a un modelo, que hemos conseguido superar, según el cual sólo los hijos de los de siempre podrán tener estudios superiores, y los hijos de los trabajadores tendrán que conformarse con la educación obligatoria. Quieren que los que puedan crear empresas, que sus cargos directivos, que los que se dediquen a la investigación o a la docencia, sean los de siempre, y que los hijos de los trabajadores sean la mano de obra barata y callada que los de siempre van a necesitar.
Por eso, la lucha que se está llevando a cabo estos días es especialmente importante. Si sólo el ataque que actualmente se está llevando a cabo contra la educación pública ya merece la movilización de toda la comunidad educativa, la perspectiva de futuro que nos quieren imponer lo hace aún más necesario. Porque esto no va a afectar sólo a los alumnos de la pública. Todos los alumnos de la enseñanza concertada, sus padres y profesores, que ahora no se sienten implicados en esta lucha, verán que cuando acaben la educación obligatoria, o tienen 6.000 euros al año sólo para matrícula o no volverán a estudiar nunca más.
La derecha en Madrid lo tiene muy claro. Para gobernar política, económica e intelectualmente a la sociedad les basta con los hijos de los de siempre, y con un puñado de hijos de trabajadores a los que becarán si son "excelentes". A los demás, para la inmensa mayoría de los ciudadanos del presente y del futuro, nos quieren forman lo justo para servirles. ¿De verdad los padres de la pública y la concertada quieren vivir el modelo americano en el que desde que nacen tienen que estar ahorrando para pagar la universidad de sus hijos?
La lucha que toda la comunidad educativa de Madrid está llevando a cabo debe de triunfar. No sólo por mantener la educación pública obligatoria con garantías de calidad, que es la única que garantiza la igualdad de oportunidades, sino también porque toda la enseñanza no obligatoria, el bachillerato, los ciclos formativos superiores de FP, la universidad, las escuelas de idiomas y de música, las escuelas de adultos, sigan siendo accesibles a los hijos de los trabajadores.
Es la hora de pelear por la educación. Es la hora de pelear por el futuro. Es la hora de pelear por lo que quieres.
Este año, confiando en que nadie iba a protestar, han expulsado a 3.000 docentes de la educación pública, han masificado los grupos escolares hasta límites que sobrepasan lo marcado por ley, han eliminado desdobles, actividades extraescolares, horas de apertura de las bibliotecas escolares, horas de laboratorio... Frente a este descarado ataque a la educación pública, toda la comunidad educativa se ha levantado. Todos los sindicatos de profesores, todas las AMPAs unidas en la FAPA Giner de los Ríos, el Sindicato de Estudiantes, la Asociación de Directores de Enseñanza Secundaria de Madrid... toda la comunidad educativa hemos dicho ¡basta ya!. Se quieren dinamitar las bases de la educación y, por tanto, del futuro, y no vamos a consentirlo.
El siguiente paso a dar por el PP ya lo ha explicado Esperanza Aguirre: sólo va a ser gratuita la educación obligatoria. Esto significa que las enseñanzas de 0 a 6 años, el bachillerato, los ciclos formativos superiores de FP, la universidad, las escuelas de idiomas, las escuelas de música, las escuelas de adultos, todo aquello que no sea primaria y secundaria tendremos que pagarlo los usuarios en su coste real. Esto significa que por cada uno de nuestros hijos e hijas, tendremos que tener una media de 6.000 euros al año para pagar la matrícula de la enseñanza infantil. Significa que tendremos que disponer de 6.000 euros al año si cualquiera de nosotros o de nuestros hijos e hijas quiere matricularse en una escuela de idiomas, o de música. Significa que pagaremos 6.000 euros al año por matricularles en bachillerato, o en ciclos formativos superiores de FP, o en la universidad. Significa que todos aquellos que no hayan podido superar la educación obligatoria antes de los 16 años, y que quieran matricularse en una escuela de adultos, sólo lo podrán hacer si disponen de 6.000 euros anuales.
Este otro gran ataque que se va a realizar a la educación pública ya ha sido avisado en Madrid. Quieren retroceder a un modelo, que hemos conseguido superar, según el cual sólo los hijos de los de siempre podrán tener estudios superiores, y los hijos de los trabajadores tendrán que conformarse con la educación obligatoria. Quieren que los que puedan crear empresas, que sus cargos directivos, que los que se dediquen a la investigación o a la docencia, sean los de siempre, y que los hijos de los trabajadores sean la mano de obra barata y callada que los de siempre van a necesitar.
Por eso, la lucha que se está llevando a cabo estos días es especialmente importante. Si sólo el ataque que actualmente se está llevando a cabo contra la educación pública ya merece la movilización de toda la comunidad educativa, la perspectiva de futuro que nos quieren imponer lo hace aún más necesario. Porque esto no va a afectar sólo a los alumnos de la pública. Todos los alumnos de la enseñanza concertada, sus padres y profesores, que ahora no se sienten implicados en esta lucha, verán que cuando acaben la educación obligatoria, o tienen 6.000 euros al año sólo para matrícula o no volverán a estudiar nunca más.
La derecha en Madrid lo tiene muy claro. Para gobernar política, económica e intelectualmente a la sociedad les basta con los hijos de los de siempre, y con un puñado de hijos de trabajadores a los que becarán si son "excelentes". A los demás, para la inmensa mayoría de los ciudadanos del presente y del futuro, nos quieren forman lo justo para servirles. ¿De verdad los padres de la pública y la concertada quieren vivir el modelo americano en el que desde que nacen tienen que estar ahorrando para pagar la universidad de sus hijos?
La lucha que toda la comunidad educativa de Madrid está llevando a cabo debe de triunfar. No sólo por mantener la educación pública obligatoria con garantías de calidad, que es la única que garantiza la igualdad de oportunidades, sino también porque toda la enseñanza no obligatoria, el bachillerato, los ciclos formativos superiores de FP, la universidad, las escuelas de idiomas y de música, las escuelas de adultos, sigan siendo accesibles a los hijos de los trabajadores.
Es la hora de pelear por la educación. Es la hora de pelear por el futuro. Es la hora de pelear por lo que quieres.
domingo, 23 de octubre de 2011
Gracias, compañeros vascos
Qué grandes, qué enormes sois los compañeros y compañeras socialistas vascos
viernes, 21 de octubre de 2011
Hoy, viernes, pienso en ti
Hoy estoy pensando en ti. Pienso en cómo te arrebataron la vida unos salvajes simplemente porque querías vivir, porque querías ser libre.
Hoy también pienso en ti. En ti, que te arrebataron a tu pareja, o a tu hijo o hija, o a tu hermano o hermana, o a tu padre o a tu madre. Pienso que aquel día no se cortó sólo una vida, sino que se cortaron las de todos aquellos que vivíais junto a él. Pienso en el dolor inmenso que sufristeis y que sufrís.
Y pienso también en ti, especialmente en ti, que ya no tendrás que volver a mirar debajo del coche, ni tendrás que aguantar la respiración cuando lo pongas en marcha. Pienso en ti, que podrás salir de tu casa sin pensar si será el último día en que verás a tu familia, o en la que ellos te verán a ti. Pienso en ti, que podrás contestar al teléfono con la tranquilidad de saber que al otro lado no habrá una voz amenazante, y que en el buzón sólo encontrarás cartas de amigos, o de bancos, o propaganda, que abrirás sin miedo a que te estallen en las manos. Pienso en ti, que podrás pasear con tu familia mirando los árboles, o el atasco, o las tiendas, sin tener que estar pendiente de si ese que viene será... o de si ese grupo de jóvenes que están sentados serán...Pienso en ti, que podrás ir a comprar el pan o el periódico sin tener una sombra permanente a tu lado, una sombra que te protege pero que te agobia, que te impide ser libre.
Hoy pienso en ti, y por eso lloro. Lloro de pena, sí, porque hoy no es un hoy de hace cuarenta años, o de hace treinta, o veinte, y pudieras estar con nosotros compartiendo la libertad. Pero también, cuando pienso en ti, lloro de alegría, porque, por primera vez, habrás salido a la calle sin mirar a un lado y al otro, y habrás hecho lo que te haya dado la gana. Hoy, al pensar en ti, lloro de alegría porque, desde hoy, compartimos libertad.
Hoy también pienso en ti. En ti, que te arrebataron a tu pareja, o a tu hijo o hija, o a tu hermano o hermana, o a tu padre o a tu madre. Pienso que aquel día no se cortó sólo una vida, sino que se cortaron las de todos aquellos que vivíais junto a él. Pienso en el dolor inmenso que sufristeis y que sufrís.
Y pienso también en ti, especialmente en ti, que ya no tendrás que volver a mirar debajo del coche, ni tendrás que aguantar la respiración cuando lo pongas en marcha. Pienso en ti, que podrás salir de tu casa sin pensar si será el último día en que verás a tu familia, o en la que ellos te verán a ti. Pienso en ti, que podrás contestar al teléfono con la tranquilidad de saber que al otro lado no habrá una voz amenazante, y que en el buzón sólo encontrarás cartas de amigos, o de bancos, o propaganda, que abrirás sin miedo a que te estallen en las manos. Pienso en ti, que podrás pasear con tu familia mirando los árboles, o el atasco, o las tiendas, sin tener que estar pendiente de si ese que viene será... o de si ese grupo de jóvenes que están sentados serán...Pienso en ti, que podrás ir a comprar el pan o el periódico sin tener una sombra permanente a tu lado, una sombra que te protege pero que te agobia, que te impide ser libre.
Hoy pienso en ti, y por eso lloro. Lloro de pena, sí, porque hoy no es un hoy de hace cuarenta años, o de hace treinta, o veinte, y pudieras estar con nosotros compartiendo la libertad. Pero también, cuando pienso en ti, lloro de alegría, porque, por primera vez, habrás salido a la calle sin mirar a un lado y al otro, y habrás hecho lo que te haya dado la gana. Hoy, al pensar en ti, lloro de alegría porque, desde hoy, compartimos libertad.
sábado, 15 de octubre de 2011
Viernes de puerta
Cuando volvía a casa vi que de un contenedor salía algo que impedía el paso. Al acercarme, comprobé que era una puerta. Parecía nueva, bonita, de buena madera. Me pregunté qué razón habría llevado a su dueño a desprenderse de ella. Seguramente estará haciendo reforma -pensé- y habrá tirado algún tabique para unir dos habitaciones y esta puerta ya no la necesita. Era una pena. Decidí que me la llevaría a casa, no sabía muy bien para qué, pero me daba un poco de rabia que una puerta tan bonita terminara en una incineradora. Tiré de ella. Aunque habían puesto algunos escombros que dificultaban la maniobra, al final conseguí sacarla sin hacerla ningún arañazo.
Era pesada. No entiendo mucho de maderas, pero estaba seguro de que estaba hecha de algún tipo de madera maciza de las que se presume cuando vienen visitas: "Fíjate, las puertas son de madera maciza". Era grande y no cabía en el ascensor, así que me tocó ir con ella por las escaleras. Bueno, merece la pena -pensé-. La dejé en la entrada. Ya la tenía y ahora me quedaba buscarla una utilidad.
Se quedó en la entrada durante unos días. El viernes por la tarde, mientras leía en el sofá del salón, encontré por fin la solución. Mi salón tiene un ventanal enorme, desde el que se ven unas puestas de sol espectaculares. Fue una de las cosas que más me llamó la atención cuando compré la casa, las increíbles puestas de sol de las que podía disfrutar. Todo aquel que llegaba a casa me lo decía: "Tienes unas vistas fantásticas desde aquí, y la puesta de sol es...". Sin embargo, con el paso de los años, cada vez me paraba menos a ver las puestas de sol. Me había acostumbrado a ellas y muchas veces, incluso, me molestaban, sobre todo cuando estaba leyendo en el sofá y el sol me daba directamente en los ojos. Decidí poner la puerta en la terraza para evitar que el sol me molestara. Quedó muy chula. Ya podía leer tranquilamente todo el tiempo que quisiera y, además, cuando abría la puerta, volvía a ver las espectaculares puestas de sol del principio. Cuando los amigos venían a casa, era yo quién les decía "venid a ver esto" y, al abrirles la puerta, se quedaban asombrados de ver aquella maravilla de puesta de sol. Has tenido una idea fantástica -me decían-; si consigues otra puerta pásamela que quiero hacer yo algo parecido en mi casa.
A los pocos días me encontré con otra puerta. Ésta estaba apoyada junto a los cubos de basura de un portal cercano a la panadería. La cogí, claro, y decidí llevársela a mi madre. En la casa de mi madre hay un pasillo largo, muy largo, donde de pequeño practiqué mil y un juegos. Era un pasillo con mil historias dentro, pero que ahora sólo conseguía verlo como un largo pasillo. Y a mi madre le pasaba lo mismo. Como andaba mal de las piernas el pasillo era una pequeña tortura que tenía que recorrer varias veces al día. Le llevé la puerta y se la puse en el pasillo. Así verás -le dije a mi madre- cómo cada vez que la abras, volverás a ver el pasillo como un lugar bonito y no como algo que estás obligada a transitar con dolor. Mi madre me dejó hacer con muchas dudas. Siempre me había apoyado en mis pequeñas locuras pero esta le parecía que se pasaba de la raya. Cuando terminé y le dije "mamá, abre la puerta", se quedó maravillada. El no poder ver el pasillo y, de repente, verlo, le devolvió el pasillo que tantas veces cruzó conmigo de la mano. Se la veía feliz.
Desde entonces he puesto muchas más puertas. En casa de mis amigos, de la familia, incluso de algunos compañeros de trabajo y de vecinos. Y no ha sido fácil, porque tampoco es fácil encontrar muchas puertas tiradas por ahí. He aprendido a aprovechar diversas maderas y a unirlas formando puertas. Incluso me he atrevido a hacer puertas en las que pongo trozos de madera y trozos de metales diversos, de esos que te vas encontrando por los contenedores. Siempre busco piezas más o menos planas, de poco grosor, que pueda engarzar de alguna forma con otros metales o con madera. De esto del bricolaje no tenía ni idea, pero a base de poner en el buscador cosas como "trabajar la madera", o "diseño de puertas", o "puertas con metal", me he ido haciendo todo un experto y ahora consigo hacer puertas casi de cualquier cosa.
Hoy, viernes, he llegado a mi casa muy cansado. Los ojos me pesaban y era incapaz de mantener el libro abierto y fijar la vista sobre él. Bueno, me he dicho, aprovecharé para ver mi maravillosa puesta de sol. Al abrir la puerta había un señor detrás. Su cara me sonaba de algo, aunque no sabría decir muy bien de qué. Es de estas personas que conoces, que es posible que alguna vez hayas hablado con ella, pero que no sabes muy bien dónde porras lo has visto. Al ver que abría la puerta se ha girado y me ha dicho "por favor, deje la puerta cerrada, que estoy contemplando la puesta de sol". Me he quedado paralizado sin saber que decir. Ha sonado el teléfono. Era mi madre. "Alberto, hijo, hay un señor en el pasillo, detrás de la puerta, y me ha dicho que, por favor, deje la puerta cerrada".
Era pesada. No entiendo mucho de maderas, pero estaba seguro de que estaba hecha de algún tipo de madera maciza de las que se presume cuando vienen visitas: "Fíjate, las puertas son de madera maciza". Era grande y no cabía en el ascensor, así que me tocó ir con ella por las escaleras. Bueno, merece la pena -pensé-. La dejé en la entrada. Ya la tenía y ahora me quedaba buscarla una utilidad.
Se quedó en la entrada durante unos días. El viernes por la tarde, mientras leía en el sofá del salón, encontré por fin la solución. Mi salón tiene un ventanal enorme, desde el que se ven unas puestas de sol espectaculares. Fue una de las cosas que más me llamó la atención cuando compré la casa, las increíbles puestas de sol de las que podía disfrutar. Todo aquel que llegaba a casa me lo decía: "Tienes unas vistas fantásticas desde aquí, y la puesta de sol es...". Sin embargo, con el paso de los años, cada vez me paraba menos a ver las puestas de sol. Me había acostumbrado a ellas y muchas veces, incluso, me molestaban, sobre todo cuando estaba leyendo en el sofá y el sol me daba directamente en los ojos. Decidí poner la puerta en la terraza para evitar que el sol me molestara. Quedó muy chula. Ya podía leer tranquilamente todo el tiempo que quisiera y, además, cuando abría la puerta, volvía a ver las espectaculares puestas de sol del principio. Cuando los amigos venían a casa, era yo quién les decía "venid a ver esto" y, al abrirles la puerta, se quedaban asombrados de ver aquella maravilla de puesta de sol. Has tenido una idea fantástica -me decían-; si consigues otra puerta pásamela que quiero hacer yo algo parecido en mi casa.
A los pocos días me encontré con otra puerta. Ésta estaba apoyada junto a los cubos de basura de un portal cercano a la panadería. La cogí, claro, y decidí llevársela a mi madre. En la casa de mi madre hay un pasillo largo, muy largo, donde de pequeño practiqué mil y un juegos. Era un pasillo con mil historias dentro, pero que ahora sólo conseguía verlo como un largo pasillo. Y a mi madre le pasaba lo mismo. Como andaba mal de las piernas el pasillo era una pequeña tortura que tenía que recorrer varias veces al día. Le llevé la puerta y se la puse en el pasillo. Así verás -le dije a mi madre- cómo cada vez que la abras, volverás a ver el pasillo como un lugar bonito y no como algo que estás obligada a transitar con dolor. Mi madre me dejó hacer con muchas dudas. Siempre me había apoyado en mis pequeñas locuras pero esta le parecía que se pasaba de la raya. Cuando terminé y le dije "mamá, abre la puerta", se quedó maravillada. El no poder ver el pasillo y, de repente, verlo, le devolvió el pasillo que tantas veces cruzó conmigo de la mano. Se la veía feliz.
Desde entonces he puesto muchas más puertas. En casa de mis amigos, de la familia, incluso de algunos compañeros de trabajo y de vecinos. Y no ha sido fácil, porque tampoco es fácil encontrar muchas puertas tiradas por ahí. He aprendido a aprovechar diversas maderas y a unirlas formando puertas. Incluso me he atrevido a hacer puertas en las que pongo trozos de madera y trozos de metales diversos, de esos que te vas encontrando por los contenedores. Siempre busco piezas más o menos planas, de poco grosor, que pueda engarzar de alguna forma con otros metales o con madera. De esto del bricolaje no tenía ni idea, pero a base de poner en el buscador cosas como "trabajar la madera", o "diseño de puertas", o "puertas con metal", me he ido haciendo todo un experto y ahora consigo hacer puertas casi de cualquier cosa.
Hoy, viernes, he llegado a mi casa muy cansado. Los ojos me pesaban y era incapaz de mantener el libro abierto y fijar la vista sobre él. Bueno, me he dicho, aprovecharé para ver mi maravillosa puesta de sol. Al abrir la puerta había un señor detrás. Su cara me sonaba de algo, aunque no sabría decir muy bien de qué. Es de estas personas que conoces, que es posible que alguna vez hayas hablado con ella, pero que no sabes muy bien dónde porras lo has visto. Al ver que abría la puerta se ha girado y me ha dicho "por favor, deje la puerta cerrada, que estoy contemplando la puesta de sol". Me he quedado paralizado sin saber que decir. Ha sonado el teléfono. Era mi madre. "Alberto, hijo, hay un señor en el pasillo, detrás de la puerta, y me ha dicho que, por favor, deje la puerta cerrada".
domingo, 2 de octubre de 2011
Carol and The Covers
Un poco de buena música de unos amigos de Barajas. Actúan el lunes 17 de octubre en la Sala Siroco de Madrid, a las 21:00 horas.
sábado, 1 de octubre de 2011
Vaya mesecito
Estar un mes sin ordenador en casa es una experiencia curiosa. Por un lado, te sientes liberado de la obligación autoimpuesta de opinar de casi todo. Por otro lado, estás deseando que funcione de una maldita vez para poder opinar de casi todo.
Y este mes ha sido un mesecito de cuidado. Así, en plan europeo-mundial, seguimos con la crisis y su prima, la de riesgo. Como ¿novedad?, la derecha europea se niega a aplicar soluciones: la derecha alemana y francesa se niega a implantar los eurobonos, y la derecha inglesa se niega a aplicar la tasa Tobin.
En España, la derecha nos va descubriendo su programa de gobierno si gana Rajoy: cargarse el Estado de Bienestar. Ataque a la educación pública, especialmente en Madrid, ataque a la sanidad pública y a los servicios sociales en Castilla La-Mancha (en Madrid ya la atacaron y la dejaron mortalente herida en la anterior legislatura). Mientras, las encuestas van diciendo que esto es lo que quieren los españoles, que gane Rajoy y que se desmantele la educación y la sanidad pública. Lo dicen los que van a votar al PP y lo dicen los que se van a abstener porque, total ¿qué más da?
En un plano más local y personal, ha habido muchos cambios. En una asamblea, con urna y voto secreto, como siempre hemos hecho los y las socialistas de Barajas, elegimos a nuestros representantes en la Junta Municipal. Los compañeros/as decidieron volver a confiar en mi, y se lo agradezco profundamente.
En la primera reunión de los vocales elegidos, por unanimidad decidieron que yo fuera su Portavoz. Y esta decisión fue igualmente respaldada por la Marisa Ybarra, la concejala que tenemos asignada a Barajas, y por la Comisión Ejecutiva de los socialistas de Barajas. Gracias a todos/as, y muy especialmente a los compañeros/as del Grupo Municipal Socialista de Barajas.
Ser Portavoz significa más trabajo. Si ser vocal socialista significa estar trabajando para nuestros jefes, los vecinos y vecinas de Barajas, como Portavoz estoy obligado a redoblar ese trabajo.
Para los que queráis hablar conmigo, no os puedo decir que estaré tales días en el despacho y que mis puertas estarán abiertas. No, para verme, tendréis que bajar a la calle, donde me encontraréis hablando con los vecinos y vecinas de Barajas, con mis jefes, escuchándoles y proponiendo soluciones a los problemas que me planteen. Me encontraréis en las manifestaciones en defensa de la educación pública. Me encontraréis cuando vaya a visitar a las asociaciones del distrito.
No voy a usar el despacho, ni voy a tener un secretario que me lleve la agenda. Buscarme en la calle, donde seguro que me encontraréis. Y si queréis tener un encuentro más personal, escribidme al correo electrónico y podremos hablar. Recuerda, como yo lo voy a recordar a lo largo de este mandato, que estoy a tu servicio, que eres mi jefe.
Nos vemos en las calles del distrito de Barajas.
Y este mes ha sido un mesecito de cuidado. Así, en plan europeo-mundial, seguimos con la crisis y su prima, la de riesgo. Como ¿novedad?, la derecha europea se niega a aplicar soluciones: la derecha alemana y francesa se niega a implantar los eurobonos, y la derecha inglesa se niega a aplicar la tasa Tobin.
En España, la derecha nos va descubriendo su programa de gobierno si gana Rajoy: cargarse el Estado de Bienestar. Ataque a la educación pública, especialmente en Madrid, ataque a la sanidad pública y a los servicios sociales en Castilla La-Mancha (en Madrid ya la atacaron y la dejaron mortalente herida en la anterior legislatura). Mientras, las encuestas van diciendo que esto es lo que quieren los españoles, que gane Rajoy y que se desmantele la educación y la sanidad pública. Lo dicen los que van a votar al PP y lo dicen los que se van a abstener porque, total ¿qué más da?
En un plano más local y personal, ha habido muchos cambios. En una asamblea, con urna y voto secreto, como siempre hemos hecho los y las socialistas de Barajas, elegimos a nuestros representantes en la Junta Municipal. Los compañeros/as decidieron volver a confiar en mi, y se lo agradezco profundamente.
En la primera reunión de los vocales elegidos, por unanimidad decidieron que yo fuera su Portavoz. Y esta decisión fue igualmente respaldada por la Marisa Ybarra, la concejala que tenemos asignada a Barajas, y por la Comisión Ejecutiva de los socialistas de Barajas. Gracias a todos/as, y muy especialmente a los compañeros/as del Grupo Municipal Socialista de Barajas.
Ser Portavoz significa más trabajo. Si ser vocal socialista significa estar trabajando para nuestros jefes, los vecinos y vecinas de Barajas, como Portavoz estoy obligado a redoblar ese trabajo.
Para los que queráis hablar conmigo, no os puedo decir que estaré tales días en el despacho y que mis puertas estarán abiertas. No, para verme, tendréis que bajar a la calle, donde me encontraréis hablando con los vecinos y vecinas de Barajas, con mis jefes, escuchándoles y proponiendo soluciones a los problemas que me planteen. Me encontraréis en las manifestaciones en defensa de la educación pública. Me encontraréis cuando vaya a visitar a las asociaciones del distrito.
No voy a usar el despacho, ni voy a tener un secretario que me lleve la agenda. Buscarme en la calle, donde seguro que me encontraréis. Y si queréis tener un encuentro más personal, escribidme al correo electrónico y podremos hablar. Recuerda, como yo lo voy a recordar a lo largo de este mandato, que estoy a tu servicio, que eres mi jefe.
Nos vemos en las calles del distrito de Barajas.
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