viernes, 29 de julio de 2011
jueves, 28 de julio de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
domingo, 24 de julio de 2011
El asesino de Noruega no estaba solo.
Más de ochenta jóvenes socialistas han sido asesinados por eso, por ser jóvenes y socialistas.
Los medios apenas hablan de los jóvenes socialistas asesinados, y centran su información en saber si el asesino estaba solo o no. Evidentemente no estaba solo.
Son muchos los que han cargado de balas sus armas, los que le han dado la munición necesaria para matar a los jóvenes socialistas. Son todos aquellos que atacan a otras personas por ser de otro color, o tener otro idioma, o ser de otro país. ¡Cuántas balas ha obtenido en los bares españoles, en las reuniones de amigos, en las tertulias de los medios de comunicación! Todos los machos que hacen chistes sobre los maricones le han dado cargadores repletos de munición. Todos los que desde sus púlpitos atacan la igualdad de la mujer han estado recogiendo en sus cepillos montones de balas.
Porque este asesino se declara muy noruego y muy cristiano. ¡Cuántos muy españoles y muy cristianos conocemos! Y también dice que Zapatero está en el gobierno gracias a Al Qaeda, y que no tenía que haber hecho nunca el ministerio de Igualdad. ¿Todavía hay quién se pregunta que si el asesino estaba solo?
Los jóvenes socialistas asesinados estaban en un campamento de verano hablando de la igualdad entre los hombres, sin importar la raza, el sexo, la religión, el color de la piel. Que a todos debe llegar el Estado del Bienestar. Estaban reunidos para defender que el Estado del Bienestar les llegase a todos. Y por eso han sido asesinados.
Jóvenes y no tan jóvenes se reúnen en plazas los fines de semana alternos para decirnos que somos iguales que nuestros asesinos, para decirnos que somos iguales que los que llenan de munición las armas de los que nos asesinan.
Nunca ha sido fácil ser socialista. Las cunetas de toda España, de toda Europa, están llenas de ejemplos de socialistas que fueron asesinados por ser socialistas. Muchos han sufrido la barbarie por defender los derechos humanos, derechos que incluyen el derecho de que jóvenes y no tan jóvenes se reúnan en plazas los fines de semana alternos a decir que somos iguales que los asesinos, a decir que somos iguales que los que llenan los cargadores de los asesinos, y a decir, en definitiva, que mirarán hacia otro lado cuando los asesinos maten a decenas de jóvenes socialistas por eso, por ser jóvenes socialistas.
Los medios apenas hablan de los jóvenes socialistas asesinados, y centran su información en saber si el asesino estaba solo o no. Evidentemente no estaba solo.
Son muchos los que han cargado de balas sus armas, los que le han dado la munición necesaria para matar a los jóvenes socialistas. Son todos aquellos que atacan a otras personas por ser de otro color, o tener otro idioma, o ser de otro país. ¡Cuántas balas ha obtenido en los bares españoles, en las reuniones de amigos, en las tertulias de los medios de comunicación! Todos los machos que hacen chistes sobre los maricones le han dado cargadores repletos de munición. Todos los que desde sus púlpitos atacan la igualdad de la mujer han estado recogiendo en sus cepillos montones de balas.
Porque este asesino se declara muy noruego y muy cristiano. ¡Cuántos muy españoles y muy cristianos conocemos! Y también dice que Zapatero está en el gobierno gracias a Al Qaeda, y que no tenía que haber hecho nunca el ministerio de Igualdad. ¿Todavía hay quién se pregunta que si el asesino estaba solo?
Los jóvenes socialistas asesinados estaban en un campamento de verano hablando de la igualdad entre los hombres, sin importar la raza, el sexo, la religión, el color de la piel. Que a todos debe llegar el Estado del Bienestar. Estaban reunidos para defender que el Estado del Bienestar les llegase a todos. Y por eso han sido asesinados.
Jóvenes y no tan jóvenes se reúnen en plazas los fines de semana alternos para decirnos que somos iguales que nuestros asesinos, para decirnos que somos iguales que los que llenan de munición las armas de los que nos asesinan.
Nunca ha sido fácil ser socialista. Las cunetas de toda España, de toda Europa, están llenas de ejemplos de socialistas que fueron asesinados por ser socialistas. Muchos han sufrido la barbarie por defender los derechos humanos, derechos que incluyen el derecho de que jóvenes y no tan jóvenes se reúnan en plazas los fines de semana alternos a decir que somos iguales que los asesinos, a decir que somos iguales que los que llenan los cargadores de los asesinos, y a decir, en definitiva, que mirarán hacia otro lado cuando los asesinos maten a decenas de jóvenes socialistas por eso, por ser jóvenes socialistas.
sábado, 23 de julio de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
miércoles, 20 de julio de 2011
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